El Señor está cerca: Jueves 26 Noviembre
Jueves
26
Noviembre
Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; enséñame tus estatutos.
Salmo 119:26
Meditaciones sobre el Salmo 119 (6)

En esta sección, que abarca los versículos 25 al 32, el salmista menciona distintos caminos. Primero habla de sus propios caminos (“mis caminos” v. 26). ¿Qué hizo con sus caminos? Se los declaró a Dios, y Dios lo escuchó. Hoy en día, corremos el riesgo de hacer lo contrario: en lugar de contarle nuestros caminos al Señor, los exponemos ante todo el mundo. Pero eso no es lo que enseñan las Escrituras. El salmista le presentó sus caminos al Señor.

Cuando los discípulos regresaron de su misión en Marcos 6, ellos hicieron lo mismo: volvieron a Jesús y le contaron lo que habían hecho. “Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (Mr. 6:30-31). Le contaron al Señor todo lo que habían hecho; y luego él los llevó aparte y todos pasaron un tiempo de comunión personal con él.

Es correcto contarle todos nuestros caminos al Señor. Ahora bien, ¿qué hicieron Pablo y Bernabé cuando regresaron a Antioquía después de su primer viaje misionero? Leemos: “Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles” (Hch. 14:27). Aquí hay una diferencia importante. A Dios le contamos lo que nosotros hemos hecho; a los hermanos, lo que Dios ha hecho. No nos corresponde contar a los demás lo que nosotros hemos hecho, sino lo que Dios ha hecho.

En la presencia del Señor podemos abrir nuestro corazón con plena confianza. Él sabrá valorar todo en su justa medida, y podemos estar seguros de que nos escuchará. Por eso el salmista, después de declarar su camino, añadió: “Enséñame tus estatutos”. Le contamos nuestros caminos con el anhelo de que él nos enseñe los suyos.

Michael Vogelsang