La Buena Semilla: Miércoles 8 Diciembre
Miércoles
8
Diciembre
Por gracia sois salvos por medio de la fe ; y esto no de vosotros, pues es don de Dios ; no por obras, para que nadie se gloríe.
Efesios 2 : 8-9
El que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él ?
1 Juan 3 : 17
Las obras de caridad

Visitando el hospicio de Beaune (Francia), supimos que su rico fundador esperaba obtener la salvación de su alma cumpliendo una obra de caridad : “Yo, Nicolas Rolin, caballero, ciudadano de Autun, señor de Authumes y canciller de Borgoña, en este día domingo, el 4 del mes de agosto, en el año del Señor 1443… en el interés de mi salvación, deseoso de intercambiar los bienes temporales por los bienes celestiales… fundo y doto irrevocablemente la ciudad de Beaune con un hospital para los enfermos pobres, con una capilla, en honor a Dios”.

Quizá pensamos, como Nicolas Rolin, que hacer el bien inclinará la balanza de Dios del lado que nos interesa. Sin embargo, la Biblia nos recuerda nuestra total incapacidad para salvarnos a nosotros mismos. Solo “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1 : 7). ¿Pensamos añadir nuestros propios méritos a lo que Jesús hizo ? Esto sería afrentar su gloria y minimizar el valor de la obra que él hizo en la cruz. ¡Solo la fe en Jesucristo salva !

Entonces el creyente, ¿debe permanecer inactivo y olvidar hacer el bien a los demás ? ¡Claro que no ! “La fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2 : 17). La Biblia anima al creyente a ser un ejemplo para el bien : “Los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras” (Tito 3 : 8). Dios mira el corazón, conoce los motivos que nos hacen actuar. Estemos, pues, listos para cumplir con Jesús, nuestro Salvador y Maestro, esas buenas obras que lo honran.

Eclesiastés 6-7 - Apocalipsis 2 : 1-17 - Salmo 139 : 7-12 - Proverbios 29 : 13-14