La Buena Semilla: Jueves 7 Noviembre
Jueves
7
Noviembre
Cristo murió por nuestros pecados.
1 Corintios 15 : 3
Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
Romanos 4 : 24-25
¡Ve y lávate !

La Biblia cuenta un hecho sorprendente (2 Reyes 5 : 1-14). Naamán, un general del ejército sirio apreciado y cercano al poder real, era un hombre aparentemente colmado. Pero tenía lepra, y esta terrible enfermedad, incurable en esa época, anunciaba una separación definitiva, ¡y luego la muerte ! Pero la joven judía cautiva que servía a su mujer habló de un profeta en Israel que podía sanarlo de la lepra. Naamán viajó a Israel y se presentó delante de la casa del profeta, quien simplemente le mandó decir : “Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio”. ¡Naamán obedeció y fue sanado !

Una persona puede ser importante, poseer inteligencia, riqueza, prestigio. Sin embargo, lo que representa la lepra, es decir, el pecado, toca y mata a todos los seres humanos, ricos o pobres, religiosos o incrédulos, personas honestas o malhechores. Nadie escapa a esta declaración bíblica : “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3 : 23).

Dios propone una solución, no para los que se creen limpios, sino para el que se reconoce pecador y perdido. Esta solución es muy simple. Como fue propuesta a Naamán : “Ve y lávate”, Dios ofrece a cada uno su perdón definitivo y perfecto, por medio de Jesucristo, quien “nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1 : 5). La Biblia afirma : “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1 : 7). Es necesario aceptar este ofrecimiento antes de que sea demasiado tarde.

Job 4-5 - Juan 20 - Salmo 119 : 145-152 - Proverbios 27 : 3-4