La Buena Semilla: Miércoles 23 Octubre
Miércoles
23
Octubre
Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Filipenses 4 : 6
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Juan 15 : 7
Hable, Dios le escucha

La oración está fundada en el inmenso privilegio de tener intereses comunes con Dios.

Ella cultiva y desarrolla en nosotros todas las gracias de Dios :

- La humildad, al reconocer sinceramente nuestras miserias.

- La fe, que se adueña de todas las promesas de Dios.

- La esperanza, que se regocija de antemano por el cumplimiento de estas promesas.

- El amor al Padre amante que tenemos en el cielo, y a todos aquellos por quienes le pedimos.

- La paciencia, porque renunciamos a intervenir y a agitarnos, para dejar obrar a Dios.

Dos obstáculos perturban nuestras oraciones :

- Si tenemos sentimientos de animosidad y rencor contra alguien, no los toleremos más tiempo. Tales sentimientos nos perjudican primeramente a nosotros mismos. Oremos a Dios por esa persona y él nos dará la capacidad de amarla. “Padre, perdónalos…”, pidió Jesús a favor de aquellos que acababan de clavar sus manos en el madero de la cruz (Lucas 23 : 34).

- Si no renunciamos a nuestra propia voluntad, si ya tenemos un proyecto definido que presentamos a Dios en nuestra oración, corremos el riesgo de que Él nos diga : “Pedís, y no recibís, porque pedís mal” (Santiago 4 : 3).

Conocer bien la Escritura es el medio de conocer la voluntad de Dios, de orar en armonía con ella y, por consiguiente, de ser escuchados.

Nehemías 9 - Juan 11 : 1-16 - Salmo 119 : 25-32 - Proverbios 26 : 1-2