La Buena Semilla: Lunes 7 Octubre
Lunes
7
Octubre
El Señor guarda a los extranjeros.
Salmo 146 : 9
En aquel tiempo estabais sin Cristo… sin esperanza y sin Dios en el mundo… Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Efesios 2 : 12, 19
Un extranjero

Seguramente usted ya ha experimentado esa incomodidad que se siente al estar en un lugar desconocido : una nueva escuela, otra ciudad, un nuevo lugar de trabajo. Uno se siente diferente, desubicado, extraño, ¡un extranjero !

Piense en Aquel que fue despreciado en la tierra. “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1 : 11). Desde su nacimiento no hubo lugar para él, solo un establo ; luego tuvo que refugiarse en Egipto ; fue extraño en medio de su pueblo y aun en su propia familia, como leemos en el Salmo 69 : 8 : “Extraño he sido para mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre”. No tuvo domicilio fijo : Jesús dijo a un hombre que quería seguirle : “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos ; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mateo 8 : 20). Ese extranjero es Jesús.

Quizás usted también es un extranjero, se siente solo, menospreciado y sin esperanza. Escuche lo que Jesús dice : “Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3 : 20). Si usted le abre la puerta de su corazón, nunca más se sentirá solo. ¿Quiere recibirle ?

De hecho, ¿quién es verdaderamente extranjero ? ¡Nadie ! Porque todos los hombres son iguales ante Dios, todos son pecadores (Romanos 3 : 23).

Si usted deja entrar a Jesús en su vida, será un hijo de la familia de Dios y, mejor aún, ¡sabrá que él ya le preparó un lugar en su casa !

Esdras 3 - Juan 2 - Salmo 112 - Proverbios 24 : 27