La Buena Semilla: Viernes 23 Noviembre
Viernes
23
Noviembre
Ellos le obligaron a quedarse, diciendo : Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró (Jesús), pues, a quedarse con ellos.
Lucas 24 : 29
La vida del niño (2)
2 Reyes 4 : 8-37

La manera como Eliseo actuó para resucitar al niño llama nuestra atención. El niño muerto estaba tendido en la cama del profeta. Eliseo cerró la puerta para estar a solas con él y oró a Dios. Su trabajo llevó su tiempo, pero Eliseo fue paciente. Se paseó por la casa y luego volvió junto al niño. Al fin este estornudó siete veces, prueba evidente de que había vida en él. Entonces Eliseo llamó a la madre del niño y se lo entregó vivo.

Durante ese tiempo, ¿cuál fue la actitud de esa madre ? Había hecho venir a Eliseo, ahora esperaba… El profeta estaba en su casa, se ocupaba de su hijo, y esto le bastaba. Ella no intervino, no llamaba continuamente a la puerta para saber cómo iban las cosas… Los dejó solos, en presencia uno de otro.

¿Qué enseñanza podemos sacar de este pasaje ? Debemos dejar que el Señor habite en nuestros hogares. Su presencia debe ser reconocida y apreciada en nuestra casa. Hecho esto, confiemos en él, hablémosle de nuestros hijos mediante la oración, y dejémosle actuar. Favorezcamos el contacto personal entre el Señor y cada niño. Para ello, enseñémosles a leer la Biblia y a orar individualmente.

Dejemos que el Señor obre “en la intimidad de la habitación”. El trabajo del Señor es paciente, personal ; no se hace en un solo día. No nos interpongamos tratando de acelerar o completar la obra divina. Dios responderá a nuestra oración, y nosotros tendremos el gozo de ver a nuestros hijos nacer de nuevo para vida eterna. “Jesús dijo : Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis ; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19 : 14).

Josué 11 - Hebreos 11 : 23-40 - Salmo 132 : 1-7 - Proverbios 28 : 11-12