La Buena Semilla: Lunes 31 Agosto
Lunes
31
Agosto
En ti, oh Señor, me he refugiado… Tú eres mi roca y mi fortaleza.
Salmo 71 : 1, 3
La roca de mi corazón y mi porción es Dios.
Salmo 73 : 26
Echemos el ancla

El arte de la navegación ha progresado mucho desde que nuestros lejanos ancestros lanzaron la primera balsa en el mar. Todas las partes de una embarcación y los aparatos que la conforman han sufrido continuas innovaciones. Una pieza, sin embargo, ha cambiado poco : el ancla. Ella se hunde en lo invisible para buscar el suelo firme y fijarse sólidamente. El barco puede ser sacudido, pero si el cable es sólido y el ancla está bien fijada, ninguna tempestad se lo llevará…

Dondequiera que usted esté, en todo su vigor o en el ocaso de la vida, eche el ancla de su esperanza hacia esa roca siempre accesible : ¡Jesucristo, el Hijo de Dios ! El cable representa las promesas divinas que nos unen a Cristo ; él es esa roca segura e inquebrantable, cualquiera que sea nuestra situación.

Qué consuelo para todos los que, por la fe, se han aferrado a esas promesas y a la esperanza de estar pronto y para siempre con el Señor en el cielo, esperanza que “tenemos como segura y firme ancla del alma” (Hebreos 6 : 19).

A mis pies el océano ruge,
El viento sopla a mi alrededor,
Sobre Cristo, mi roca, se funda
Mi sola esperanza y mi fe.

En medio de fuertes tempestades,
Ese abrigo, ¿lo has hallado ?
¡Agarra la mano poderosa
De Jesús que quiere salvarte !

Jeremías 32 : 26-44 - 1 Corintios 8 - Salmo 102 : 16-22 - Proverbios 22 : 14