La Buena Semilla: Sábado 2 Marzo
Sábado
2
Marzo
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Mateo 5:6
He aquí vienen días, dice el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra del Señor.
Amós 8:11
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (5)

Esta bienaventuranza promete saciedad en un mundo donde muchos están hambrientos y sedientos de justicia, tanto en sus almas como en sus relaciones sociales.

Pero, ¿es la justicia del hombre, establecida por las leyes y las costumbres? Cuando nuestra conciencia está embotada en una sociedad que tiende a llamar bueno a lo malo…

No, es una justicia tan importante que es la condición para entrar en el reino de Dios (Mateo 5:20), y es la máxima prioridad (Mateo 6:33). No es la justicia de los hombres, ni siquiera de los religiosos, ni una justicia construida sobre la estricta observancia de las leyes y las tradiciones. Es la justicia de Dios, vivida y demostrada perfectamente por Jesucristo, el Hijo de Dios que vino a la tierra. “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos…” (1 Pedro 3:18). Sobre la base del sacrificio de Cristo, quien murió por nuestros pecados, Dios quiere dar su justicia a todos. Dios es justo al hacer plenamente justos a los que creen en el Señor Jesús (Romanos 3:26). El creyente posee esta justicia, la única justicia que puede satisfacer a Dios.

Entonces, ¿por qué seguimos teniendo hambre y sed de justicia? Porque deseamos conformar nuestra vida cada vez más a la voluntad de Dios, escuchando atentamente su Palabra.

Pronto Cristo establecerá su reino, en el cual habitará la justicia (2 Pedro 3:13), y los que tengan hambre y sed de ella “serán saciados”.

Éxodo 14 – Hechos 10:25-48 – Salmo 28:6-9 – Proverbios 10:26