El Señor está cerca: Miércoles 29 Noviembre
Miércoles
29
Noviembre
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías… “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honra”… Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.
Marcos 7:6-8
El peligro de las tradiciones

Los líderes religiosos de la nación judía acudieron a Jesús, no porque fueran conscientes de sus necesidades, ni de su gracia, sino, por desgracia, para oponerse a él. Señalaron los defectos de sus discípulos, diciendo que comían el pan con las manos sucias. La religión de estos hombres consistía en honrar las tradiciones de sus antepasados, guardando un conjunto de reglas y ritos; esto les daba una buena reputación ante los hombres, pero alejaba sus corazones de Dios. La respuesta del Señor señala la inutilidad de su religión, que consistía en meras formalidades externas.

En primer lugar, esta religión convierte a sus seguidores en hipócritas, como Isaías dijo de los tales: “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí”. La hipocresía consiste en pretender ser algo que uno no es. Aparentaban gran piedad ante los hombres, realizando actos religiosos y pronunciando palabras que honraban a Dios; sin embargo, sus corazones estaban lejos de él.

En segundo lugar, el Señor muestra que esa religión es vana. Puede dar a sus seguidores una reputación de piedad ante los hombres, pero no tiene ningún valor a los ojos de Dios.

En tercer lugar, deja de lado la autoridad de la Palabra de Dios y la reemplaza por tradiciones humanas.

Estos fariseos y escribas eran líderes religiosos que formaban parte del remanente que había regresado de Babilonia muchos años antes. En los días del Señor, solo quedaba un pequeño número de creyentes temerosos de Dios, y que esperaban la liberación de Israel, mientras que la mayoría había caído, lamentablemente, en una terrible condición moral, la cual queda de manifiesta en sus líderes. Por fuera eran muy piadosos, y hacían bellas declaraciones; pero aprendemos que todo esto es posible cuando el corazón está lejos de Dios y la Palabra de Dios es reemplazada por las tradiciones humanas.

Hamilton Smith