El Señor está cerca: Jueves 14 Septiembre
Jueves
14
Septiembre
Él (Simón Pedro) le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte.
Lucas 22:33
Simón Pedro (5) – Su crisis

El Señor había advertido a los discípulos que iban a enfrentar los ataques de Satanás (Lc 22:31). Pedro había sido especialmente advertido por su Maestro, pues era el líder del pequeño grupo de discípulos, y Dios aún le tenía reservadas grandes cosas. Pero debido a su confianza en sí mismo, no prestó atención a lo que el Señor Jesús le dijo. La frase de Simón Pedro (“Dispuesto estoy a ir”) es clave para entender la caída que vino después. Sus palabras llegaron justo después de la advertencia del Señor de que Satanás quería zarandearlo, y que esto lo conduciría a la mayor crisis de su vida.

Simón Pedro realmente amaba al Señor Jesús y sus palabras fueron sinceras, pero no tenía idea acerca de la debilidad de la carne. Todavía no había aprendido lo que Pablo escribió después: “Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien” (Ro. 7:18). Jactarnos de nuestra fuerza, incluso de nuestra fuerza espiritual, y confiarnos demasiado en nuestro amor o fidelidad al Señor, sin duda nos llevará al fracaso. El apóstol Pablo escribió a los corintios, que eran espiritualmente jactanciosos y seguros de sí mismos: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co. 10:12). La fuerza que se cree fuerte es en realidad debilidad, y la debilidad que se sabe débil es fuerza. Si el secreto de la caída de Pedro está en sus palabras: “Dispuesto estoy”, el secreto para ser guardado de esa caída estaba en las palabras del Señor: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

Sin el poder divino no podemos vencer el poder de Satanás, ni al pecado. Si confiamos en la carne entonces recibiremos ataques. Pedro tuvo que aprender que la carne no podía sostenerlo frente a la muerte, y aunque cayó, su fe no desfalleció: la oración intercesora de Cristo (Lc. 22:32) recibiría respuesta. ¡Confiemos en Aquel que es capaz de evitar que caigamos (Jud. 24)!

Brian Reynolds