La Buena Semilla: Viernes 29 Abril
Viernes
29
Abril
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas; y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo.
2 Corintios 5:17-18
¡Habría que probar primero!

Con más de 95 años, el naturalista Théodore Monod todavía recorría los desiertos buscando algún espécimen raro. Habló admirablemente de la naturaleza y de la vida bajo sus diferentes formas. En una entrevista, evocando los conflictos que se desarrollan en nuestras sociedades cristianizadas, hizo esta reflexión: “Se dice que el cristianismo no funciona, pero ¿lo hemos probado realmente?”.

Quizás haya que empezar por definir lo que entendemos por “cristianismo”. Si se trata de un conjunto de reglas basadas en los esfuerzos del hombre, ¡no nos sorprendamos si ese cristianismo no funciona! Por naturaleza, el hombre es esclavo de sus pasiones y no puede liberarse a sí mismo (Romanos 7:23). El llamado cristianismo, que invita a cada uno a amar a su prójimo por sus propios esfuerzos, y así transformar el mundo, es pura ilusión.

El verdadero cristianismo es aquel en el que cada uno admite su propia culpabilidad ante Dios, y acepta la salvación que Dios da por medio de la fe en Jesús. Es el primer paso. Ese cambio, llamado conversión, es una decisión personal, producida por la gracia divina. Dios da una nueva naturaleza a todos los que dan ese paso decisivo. Entonces pueden manifestar un poco de ese amor divino derramado en sus corazones (Romanos 5:5). Este amor no busca su propio interés, no se goza en la injusticia, sino que se goza en la verdad, sufre todo, cree todo, espera todo, soporta todo (1 Corintios 13:5-7). ¿Ha dado usted el primer paso para probar ese cristianismo?

Isaías 42 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22