La Buena Semilla: Jueves 14 Abril
Jueves
14
Abril
Para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee… respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
2 Corintios 12:7-9
El apóstol Pablo en el paraíso
Leer 2 Corintios 12:1-10

El apóstol Pablo contó a los corintios una experiencia fuera de serie que había vivido catorce años antes: fue llevado al paraíso, “donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”.

Debido a esta experiencia extraordinaria, Pablo podría haberse enorgullecido, por ello Dios permitió que Pablo tuviese una discapacidad, “un aguijón” en su cuerpo, destinado a mantenerlo en una actitud humilde.

Leyendo este pasaje en familia, mi padre insistía en que esta dolencia no había sido enviada al gran apóstol “en caso de que” se hubiese vuelto orgulloso, sino porque, sin ella, ¡indudablemente se hubiese enorgullecido! En efecto, aunque Pablo fue un cristiano excepcional, tenía en él, como todo cristiano, ese principio de mal que la Biblia llama “la carne”. ¡Sea un apóstol o un simple cristiano, la carne está ahí, y es incurable! Cincuenta años de vida cristiana no la hacen mejor, ¡pues sigue opuesta a Dios!

Dios cuidó de su siervo Pablo para preservarlo y permitir que sintiese su debilidad. Así, el poder de Dios podía manifestarse en su vida.

¿Tenemos una discapacidad física, una dificultad personal que nos hace sufrir y de la que Dios haya decidido no liberarnos? Podemos estar seguros de que él tiene sus razones. Quizá lo utilice precisamente para manifestar su propio poder en nuestras vidas.

Isaías 23 – 1 Pedro 1:1-12 – Salmo 44:1-8 – Proverbios 13:16-17