Marcos regresó de la escuela muy emocionado: “Mi maestra dijo que si el sol fuese del tamaño de una naranja, la tierra sería tan solo un minúsculo granito de arena que giraría a 7 metros alrededor de la naranja. ¡Y entonces el universo sería mucho más grande que toda la tierra!”. Marcos estaba muy impresionado. Sin embargo, tenía una pregunta que lo inquietaba, y al llegar la noche interpeló a su padre:
– Papá, ¿por qué el universo es tan grande, y nosotros tan pequeños?
– Marcos, antes los hombres no sabían que el universo era tan grande y antiguo, pero estaban sorprendidos de ver que el mundo estaba hecho para que ellos pudiesen vivir en él. Entonces pensaban en Dios, quien creó todo, y lo hizo para su bien. Ahora los científicos conocen mejor las dimensiones del universo, así como el movimiento de los astros. Conocen el funcionamiento del sistema solar, y descubrieron que si un solo parámetro de este sistema (como la distancia tierra-sol) fuera modificado, la vida no sería posible en la tierra.
Mucho más que antes, ahora podemos maravillarnos por la grandeza de Dios y por su sabiduría infinita. La Biblia dice que Su inteligencia es suprema, que él no tiene principio de días, ni fin de vida, pues es eterno. Se llama: YO SOY. También nos dice que Dios ama a los hombres que creó, y que quiere su felicidad.
Al ver la grandeza del universo, nos inclinamos ante Dios para decirle: “¡Eres maravilloso! ¡Gracias!”.
Números 2 – 1 Timoteo 2 – Salmo 73:1-9 – Proverbios 17:21-22