La Buena Semilla: Viernes 17 Junio
Viernes
17
Junio
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías 53:4-5
El poder de la verdad divina

Un taxista hablaba con un pasajero cristiano sobre el Mesías de Israel, cuya venida se anuncia en el Antiguo Testamento. El taxista creía que ese hecho todavía era futuro, pero el cristiano le explicó que el Mesías ya vino, que es Jesucristo, y le sugirió comparar los textos bíblicos de Daniel 9:26 (“después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario”) e Isaías 53.

Al llegar a su casa, el taxista leyó estos dos capítulos del Antiguo Testamento. Según estos textos, el Mesías debía morir antes de la destrucción de Jerusalén. La ciudad fue destruida en el año 70 después de Cristo; el Mesías vino, pues, antes de ese año. Esto despertó el interés del taxista. Compró un Nuevo Testamento y empezó a leerlo.

Este hombre había sufrido mucho durante la guerra, lo cual lo había endurecido a tal punto que no había llorado desde hacía años. Pero cuando terminó su lectura, estaba tan impresionado que se echó a llorar sin poder parar. Comprendió que Dios había amado tanto a su pueblo, Israel, que había permitido que su Hijo muriera por ellos y por todo el mundo. Comprendió el sentido del Evangelio, es decir, la buena nueva de salvación. Recibió con gozo a Jesús de Nazaret, el Mesías, como su Salvador y Señor.

Desde entonces, su tema favorito de conversación con sus pasajeros es la resurrección de Cristo, fundamento de nuestra esperanza eterna.

Levítico 26 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16