La Buena Semilla: Domingo 18 Septiembre
Domingo
18
Septiembre
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.
Mateo 6:6
Palabras del evangelio: Ora a tu Padre (4)

Antes de subir al cielo, Jesús reveló a sus discípulos la relación nueva y maravillosa que ellos tenían ahora con Dios, basada en Su obra cumplida en la cruz. “Subo a mi Padre y a vuestro Padre” (Juan 20:17). Hechos hijos de Dios, podemos dirigirnos a él sin temor, con la certeza de ser escuchados.

“Ora a tu Padre”. Dejémonos tocar por esta palabra de Jesús. Él no nos dice: “Oren a Dios”, ni siquiera: “Ora a tu Dios”, sino: “Ora a tu Padre”. Para esto es necesario apartarnos, cerrar la puerta por un momento sobre nuestras vidas agitadas. Para uno será poner un poco a un lado su actividad profesional; para otro, apagar su teléfono móvil o su computador; y para cada uno, cerrar la puerta a los pensamientos que lo agitan.

Cerrar mi puerta para encontrar a mi Padre que está en lo privado. Él ve lo más profundo de mi corazón, mis heridas ocultas, mis penas, mis gritos silenciosos, y su mirada es una mirada de amor. La confianza en el amor de mi Padre es la base de toda oración.

Orar en lo secreto es orar con verdad, sin querer interpretar un personaje, pero pidiendo a Dios que nos dé la gracia de la humildad, del temor y de la confianza en su compañía.

“Y tu Padre… te recompensará”. Las recompensas de Dios a nuestras oraciones son innumerables. Cuando oramos, el Espíritu Santo nos comunica una paz profunda. En su presencia, nuestros miedos y nuestras lágrimas desaparecen para dar lugar al gozo de ser amados por nuestro Padre que está en los cielos.

Jeremías 49:23-39 – 2 Corintios 7 – Salmo 106:13-18 – Proverbios 23:19-21