La Buena Semilla: Sábado 26 Agosto
Sábado
26
Agosto
Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos.
1 Timoteo 2:5-6
Jesucristo… nos amó, y nos lavó de nuestros pecados…
Apocalipsis 1:5
Solus Christus (4)

¡Solo Cristo! Esta afirmación puede parecer sorprendente. ¿Por qué los cristianos del siglo XVI (16) tuvieron que reafirmar esta verdad? ¿Se había dejado de lado a Cristo? Sí, en cierto modo.

De hecho, Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, y solo él puede desempeñar este rol. Jesús mismo dijo que él es el único camino hacia Dios: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). No debemos confiar este papel a alguien que no sea Cristo, para hacer llegar nuestras oraciones a Dios, para confesar nuestros pecados, para «ganar» nuestra salvación, etc.

Leamos atentamente el relato de la muerte del Señor: en el momento en que Jesús murió, el velo del templo de Jerusalén se rasgó. Este templo constaba de dos partes, separadas por un velo: la primera se utilizaba para el servicio diario, y la segunda estaba reservada para Dios, quien habitaba entre su pueblo. A nadie se le permitía entrar en la segunda parte, excepto al sumo sacerdote una vez al año (Hebreos 9:7).

El hecho de que el velo se haya rasgado tiene un gran significado. Muestra que, mediante su muerte, Jesucristo nos abrió un acceso directo a Dios. Jesús es el camino nuevo y vivo hacia Dios a través del velo, es decir, de su carne (Hebreos 10:20). La obra de Cristo es perfecta.

¡Reconozcámoslo como el único mediador entre Dios y nosotros!

(fin el próximo sábado)

2 Crónicas 11 – 1 Corintios 4 – Salmo 100 – Proverbios 22:5-6