La Buena Semilla: Martes 9 Agosto
Martes
9
Agosto
Dios… es rico en misericordia.
Efesios 2:4
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
Colosenses 3:12
Misericordia

En los dos versículos del encabezamiento hallamos la palabra “misericordia”, aplicada a Dios mismo y a sus hijos. La expresión utilizada en griego para el segundo versículo es muy significativa, literalmente quiere decir “entrañas de misericordia”.

Ser misericordioso significa ser sensible a la miseria y a la aflicción de los demás. La misericordia es uno de los caracteres de Dios, forma parte de su Ser. Desde el cielo él vio la condición miserable del ser humano, y “fue movido a misericordia”, como lo ilustra la parábola del buen samaritano (Lucas 10:33) y la del hijo perdido (Lucas 15:20). Descendió del cielo para visitarnos; intervino especialmente para sacarnos del problema. Dios Hijo vino en persona a la tierra para ocuparse de nosotros; su compasión se manifestó libremente hacia todos los que lo rodeaban y, sobre todo, dio su vida para que nosotros tengamos la vida eterna.

El apóstol Pablo nos invita a imitar a nuestro Dios Salvador, a ser misericordiosos como él. A menudo nuestros sentimientos son superficiales, nuestras emociones demasiado pasajeras. Cuando los medios de comunicación informan sobre una catástrofe o un hecho trágico, nos sensibilizamos espontáneamente, pero esto dura poco. Hijos de Dios, “vistámonos” más decididamente de este carácter, volvámonos a los demás para hacerles bien.

Si se lo pedimos, nuestro Dios obrará para cambiar nuestro corazón, que a menudo es tan duro e insensible, y así hacerlo más parecido al de nuestro Salvador.

Jeremías 13 – Lucas 18:18-43 – Salmo 92:1-4 – Proverbios 21:3-4