La Buena Semilla: Viernes 11 Febrero
Viernes
11
Febrero
La generación… demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre (Jesús) en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
Mateo 12:39-40
La señal de Jonás

Durante su vida en la tierra, Jesús, el Hijo de Dios, fue visto con desconfianza y desprecio por los hombres religiosos de la época que querían ponerlo a prueba. Le pedían una señal evidente, un milagro que probase que él era realmente el enviado de Dios. Pero en el fondo, ellos no estaban dispuestos a creer, ni siquiera lo que veían.

La prueba es que no creyeron al mayor milagro que existió: la señal de Jonás, es decir, la resurrección de Jesús el tercer día después de su muerte. Sin embargo, él la había anunciado. Ellos tomaron precauciones para tratar de impedirla (Mateo 27:63-66). Pero ni la piedra colocada y sellada en la entrada de la tumba, ni la guardia situada alrededor, pudieron impedir que Cristo resucitase. Puestos ante semejante evidencia, los jefes religiosos rehusaron admitirlo y sobornaron a los soldados para que dijesen que los discípulos habían venido durante la noche y habían robado el cuerpo de Jesús (Mateo 28:11-15).

Estos hechos demuestran que los milagros no tienen el poder para convencer a un hombre; solo la Palabra de Dios puede hacerlo. ¡La fe no descansa en las cosas visibles, por extraordinarias que sean! Además Jesús, quien “sabía lo que había en el hombre”, no se fiaba de los que lo seguían solo porque habían visto sus milagros (Juan 2:23-25).

“La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29).

Génesis 45 – Mateo 26:14-46 – Salmo 22:1-5 – Proverbios 8:28-31