La Buena Semilla: Miércoles 5 Octubre
Miércoles
5
Octubre
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
1 Juan 4:18-19
Amor o temor

 – Si estamos seguros de ser perdonados y aceptados por Dios, ¿no corremos el riesgo de vivir como nos place, sin tenerlo en cuenta?

 – ¡No! Tomemos un ejemplo: algunos hijos se comportan correctamente porque sus padres son severos. Saben que si no se comportan bien, serán castigados. Su actitud es dictada, ante todo, por el miedo y no por una convicción personal. Sucede más o menos lo mismo con las religiones. El miedo a las consecuencias que podría tener su mal comportamiento motiva a los hombres a vivir una vida decente.

En contraste, la relación verdadera de un cristiano con Dios es parecida a la relación entre dos esposos. El amor y la confianza impregnan sus acciones y sus comportamientos. Así, las buenas obras y el deseo de vivir de una manera que agrade a Dios emanan de una relación viva y segura con él, y de la acción del Espíritu Santo en el corazón. Por agradecimiento a Dios, quien ha perdonado nuestros pecados, tratamos de vivir de una manera que lo honre.

Las buenas obras son el resultado de la salvación y no una condición para obtenerla. El evangelio no menosprecia las buenas obras; al contrario, les da su justo lugar. No son un medio de “ablandar” a Dios para obtener de él un juicio más favorable, sino la expresión del amor que nos une a él. ¡El amor a Jesucristo y el miedo no tienen nada en común!

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (Hebreos 12:28).

Deuteronomio 1:1-18 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22