La Buena Semilla: Sábado 31 Octubre
Sábado
31
Octubre
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que... el polvo (el cuerpo) vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
Eclesiastés 12:1, 7
El miedo a la muerte

Alguien escribió: «La muerte es el mayor evento de la vida». La entrada en la eternidad es, en efecto, una etapa definitiva.

La Biblia nos habla del más allá: nos muestra claramente que el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio, mientras el cuerpo vuelve al polvo esperando la resurrección. Por lo tanto, la muerte no es el fin, sino la puerta que abre hacia dos direcciones:

–Si aceptamos para nosotros mismos el perdón de Dios en Jesucristo mientras vivimos en la tierra, iremos al paraíso, junto a Jesús, a la felicidad eterna. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay... voy, pues, a preparar lugar para vosotros... Os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2-3). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor... descansarán de sus trabajos” (Apocalipsis 14:13).

–Pero si rechazamos o ignoramos esta gracia, entonces estamos perdidos por la eternidad. “El que rehúsa creer en el Hijo (de Dios) no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

El creyente ya no tiene miedo, sino una feliz seguridad, y es lo que nos consuela con respecto a los creyentes que parten al cielo. Allí descansan junto al Señor.

Lo que queda es la aprehensión natural de ese momento final. Pero aquel que depositó su confianza en Jesús sabe que no se sentirá solo en ese momento. El Señor estará a su lado, le dará la paz y tomará su mano en ese viaje hacia la eternidad. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Deuteronomio 25 - Juan 15 - Salmo 119:89-96 - Proverbios 26:17-18