La Buena Semilla: Martes 26 Mayo
Martes
26
Mayo
Si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia.
Romanos 6:16
Si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres.
Juan 8:36
¿Quién es su Maestro?

Recuerdo a aquel compañero de servicio militar: en una jornada de vacunación, apareció con el pecho desnudo y un impresionante tatuaje: «Ni Dios ni amo». Pero todos sabían hasta qué punto estaba atado al alcohol y a la inmoralidad.

Muchas personas cometen el error de creer que pueden disponer de sí mismas libremente, y que no están bajo ninguna influencia. Ser un esclavo significa obedecer a una adicción, ceder a una tentación cada vez que se presenta. El hombre, desde que fue echado del paraíso tras haber desobedecido, está bajo el dominio del diablo, bajo «el poder de las tinieblas». Dios quiere sacarlo de ese estado y llevarlo a la conversión que lo hará pasar de esas tinieblas morales a la luz de Su presencia. Pero solo seremos liberados si lo permitimos. No existe un lugar neutro entre la luz y las tinieblas: pertenecemos a Dios, o Satanás es nuestro amo. El hombre se parece a un barco que debe ser obligatoriamente conducido por alguien. Si Dios no es el capitán, ¿quién tomará el timón? ¡Satanás!

¿Desea usted una liberación total? ¡Escoja a Jesucristo como Dios y Maestro! ¡La verdadera libertad es creer en él y servirle!

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro” (Mateo 6:24).

Los creyentes de Tesalónica se habían convertido “de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:9-10).

Levítico 7 - Romanos 4 - Salmo 63:5-11 - Proverbios 16:5-6