La Buena Semilla: Miércoles 29 Abril
Miércoles
29
Abril
Convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia.
Joel 2:13
No haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice el Señor, no guardaré para siempre el enojo.
Jeremías 3:12
Convertíos a mí

Quizás usted diga: «Escuché hablar del Señor en mi infancia, pero dejé todo eso...». Sin embargo no es demasiado tarde, la invitación aún está vigente: “Convertíos... y viviréis” (Ezequiel 18:32). Convertirse es dar media vuelta, cambiar de dirección, aceptar a Jesús como Salvador. No espere más; volviéndose a Dios, el hombre encuentra el camino que lo lleva a la vida eterna.

“Convertíos a mí con todo vuestro corazón” (Joel 2:12). Todo iba bien y de repente llega un problema de salud, de trabajo, de pareja... Vuélvase al Señor, escuche sus palabras, no desprecie este tiempo de prueba, no se endurezca, no se desanime.

“Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved al Señor, y decidle: Quita toda iniquidad” (Oseas 14:2). De hecho, “en ti (Dios) hay perdón, para que seas reverenciado” (Salmo 130:4).

Hay dos actitudes indispensables para ir a Dios: el arrepentimiento y la fe (Hechos 20:21). Arrepentirse es reconocer ante el Señor que nos hemos descarriado, es confesar nuestras faltas y abandonarlas. Y la fe es recibir el perdón de Dios y depositar nuestra confianza en él.

“Conviértase ahora cada uno de su mal camino” (Jeremías 18:11). “Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones” (Ezequiel 18:30). Se trata, pues, de reconocer sencillamente nuestros pecados ante Dios, de orar a él, escuchar su Palabra, aceptarla como verdadera, esperar su liberación. Entonces seremos felices y libres en compañía de Aquel que nos perdonó todo.

Isaías 42 - Marcos 4:21-41 - Salmo 50:1-6 - Proverbios 14:21-22