La Buena Semilla: Miércoles 18 Marzo
Miércoles
18
Marzo
Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
Romanos 3:23
Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.
1 Corintios 15:3
La solución

En un mundo donde comúnmente los valores se basan en «la libertad ante todo», cada uno puede decir o hacer más o menos lo que quiere, mientras no moleste a los demás. De esta manera la humanidad busca deshacerse cada vez más de lo que se llama «la moral judeo-cristiana». Sin embargo, la Biblia, la Palabra de Dios, no nos presenta una moral. Sin mentiras, nos habla de nuestra verdadera naturaleza, del corazón del hombre, “engañoso... más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9). Aunque parezca dura, esta verdad se comprueba cada día mediante la creciente grosería, violencia e inmoralidad.

La mentira, el sufrimiento, la guerra y la muerte dominan. Esta constatación sería desesperante si Dios no hubiera dado una solución. Dios no espera nada del hombre, sino solo que crea en lo que él ha hecho. “¡Lo que ha hecho Dios!” (Números 23:23). “Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él... El Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo” (1 Juan 4:9, 14).

Los pecados que nos impedían acercarnos a Dios fueron expiados por su Hijo Jesucristo. Dios muestra su gracia para con todos los que se reconocen pecadores. Quien acepta para sí mismo el sacrificio de Cristo tiene la seguridad de ser un hijo de Dios y de poseer la vida eterna.

Jesús dijo: “Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero... De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:40, 47).

Éxodo 30 - Hechos 21:1-16 - Salmo 34:7-14 - Proverbios 11:25-26