La Buena Semilla: Viernes 24 Enero
Viernes
24
Enero
Está mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja, hablaré con amargura de mi alma.
Job 10:1
Con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo el Señor tu Redentor.
Isaías 54:8
Por la puerta entreabierta

Desde que era pequeño vivía solo con mi padre alcohólico. A menudo encontraba refugio en casa de un cristiano bondadoso que amaba a Dios y a su prójimo. Él se ocupaba de un pequeño grupo de creyentes que se reunía en una capilla cerca de su casa. Pero yo permanecía lejos de Dios.

Tuve que ir a trabajar siendo muy joven. En el año 1968, cuando tenía 15 años de edad, unos amigos me invitaron a una noche de rumba. Completamente ebrio, me quedé dormido. Cuando desperté, estaba solo y tuve que pagar todo lo consumido. Refugiado en la sala de espera de la estación, abandonado, engañado, solo y triste, estaba lleno de amargura pensando en esa noche y en mi vida. Hacia las 6 de la mañana me dirigí a la casa de mi amigo cristiano, esperando hallar un poco de consuelo. Pasando frente a la capilla escuché mi nombre: «Marcelo...». La puerta estaba entreabierta, entré y vi a mi amigo arrodillado suplicando a Dios que tocara mi corazón y me librara del mal. Yo estaba molesto.

–¿Cómo puede usted hablar de mí a un Dios que yo no conozco?

–Marcelo, ese Dios vino a la tierra en la persona de Jesús su Hijo para darse a conocer. El nombre de Jesús significa “el Eterno salva”. Jesús te ama, ¿quieres conocer el poder de Su nombre para librarte? Ahora él te llama, ¡cree en él!

Desde ese momento Jesucristo transformó mi vida.

“No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Génesis 27 - Mateo 15:21-39 - Salmo 16:7-11 - Proverbios 4:20-27