La Buena Semilla: Jueves 12 Diciembre
Jueves
12
Diciembre
Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.
Tito 3:4-5
Pesado en la balanza de Dios

En el cielo nadie podrá levantar la mano y decir: Estoy aquí porque lo merezco. La mejor de las acciones hechas por el mejor de los cristianos aún es una obra imperfecta, más o menos ambigua en sus motivos o incompleta en su ejecución. Los ojos de nuestros semejantes quizá no vean ningún defecto, pero en la balanza de Dios será demasiado liviana, como dice el autor del Salmo 62: “Pesándolos a todos igualmente en la balanza, serán menos que nada” (Salmo 62:9). A la luz del cielo, esta acción se verá llena de manchas. “No hay quien haga lo bueno” (Salmo 14:3). “Todos ofendemos muchas veces” (Santiago 3:2).

Frente a Dios y a su perfecta justicia es imposible conservar una buena opinión de nosotros mismos. Debemos confesar, como Abraham: “Soy polvo y ceniza” (Génesis 18:27), o como Job: “Yo soy vil” (Job 40:4). Sin embargo, estos patriarcas fueron hombres excepcionales. Isaías declaró que todos nuestros actos son como un vestido sucio (Isaías 64:6). Incluso la gloriosa compañía de apóstoles, profetas y mártires de todos los tiempos está compuesta por pecadores perdonados. Ellos pueden proclamar: “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amen” (Apocalipsis 1:5-6).

Llegamos a una sola conclusión: todos somos pecadores, y todos necesitamos el perdón obtenido por un gran Salvador. Solo por la fe en su obra somos purificados y llegamos a ser más blancos que la nieve (Salmo 51:7).

Eclesiastés 12 - Apocalipsis 5 - Salmo 140:6-13 - Proverbios 29:21-22