La Buena Semilla: Domingo 6 Octubre
Domingo
6
Octubre
Llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní... comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte...
Mateo 26:36-38
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmo 46:1
Angustia y oración

Los evangelios relatan la vida de Jesús, sus enseñanzas y los milagros que hizo. Pero también nos hablan de sus emociones y sus sentimientos. Vemos que Jesús se sorprendió, se compadeció, lloró, conoció el cansancio, el gozo...

En una circunstancia única, Jesús experimentó la angustia. Sucedió en el huerto de Getsemaní, a donde fue con sus discípulos a orar. Allí sintió una profunda angustia debido a lo que iba a padecer en la cruz para expiar nuestros pecados, sufrimientos simbolizados por la copa que debía beber. En esos momentos extremos, Jesús suplicó a Dios, su Padre: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú” (Marcos 14:36). Y, al final de su oración, avanzó resueltamente para dar su vida.

Jesús murió porque nos amaba, a usted y a mí. “Padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

Cristianos, ¡hablemos siempre con gran respeto del Señor Jesús! No alcanzamos a conocer la angustia que él soportó. Ella es única.

A veces nosotros también debemos sufrir, experimentar el miedo. Entonces volvámonos a Jesús. Orémosle con sencillez y sinceridad: “Clamaron al Señor en su angustia, y los libró de sus aflicciones” (Salmo 107:19). Jesús, el unigénito Hijo de Dios, quiere acompañarnos en ese camino de la oración.

Esdras 2 - Juan 1:29-51 - Salmo 111:6-10 - Proverbios 24:23-26