La Buena Semilla: Jueves 26 Septiembre
Jueves
26
Septiembre
Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
1 Juan 1:9
Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Gálatas 6:7
Gracia y responsabilidad

Roberto vivía en una finca. Su padre, cristiano convencido, amaba mucho a su hijo, quien no era creyente. Deseaba profundamente que Roberto se convirtiera al Señor. Había tomado la costumbre de fijar un clavo en la puerta de la granja cada vez que su hijo, a menudo insumiso, le desobedecía.

–¿Qué haces?, le preguntó un día Roberto, intrigado por los golpes del martillo.

–Pongo un clavo cada vez que tú me desobedeces, le contestó.

Trabajado en su conciencia, el adolescente confesó sus faltas al Señor y lo aceptó como su Salvador. Feliz de haber obtenido así el perdón de Dios, contó su conversión a su padre, quien se puso a quitar uno a uno los clavos de la puerta de la granja. Pero los huecos se seguían viendo y molestaban a Roberto recordándole sus faltas pasadas.

–¿Cómo vamos a hacer para tapar todos esos huecos?, preguntó a su padre.

–Esos huecos, como ves, son las consecuencias de tus desobediencias. Cuando el rey David confesó sus faltas a Dios, él lo perdonó completamente, y algunas veces borró todas sus consecuencias (1 Samuel 30:19), pero otras veces no las quitó (Salmo 51).

Con nosotros sucede lo mismo, pero el Señor nos ha perdonado y es fiel. Él puede quitarlas, o ayudarnos a soportarlas, y también puede servirse de ellas para nuestro bien.

Oseas 9-10 - Filipenses 1 - Salmo 107:17-22 - Proverbios 24:5-6