La Buena Semilla: Domingo 22 Septiembre
Domingo
22
Septiembre
Tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata...
Salmo 66:10
Sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego.
1 Pedro 1:7
La refinación

Cuanto más puro sea un metal precioso, más grande es su valor. En la naturaleza, la mayoría de las veces estos metales se encuentran bajo una forma compuesta o asociados a otros materiales menos nobles. Por eso el oro y la plata son sometidos al proceso de refinación y fundidos a altas temperaturas. Esta operación permite separar los diferentes elementos, preciosos o comunes.

La Biblia utiliza esta imagen en varias ocasiones. Dios puede someternos a una prueba para poner en evidencia, en nosotros, lo que es para su honra y lo que no lo es. Esas pruebas pueden ser dolorosas, pero serán provechosas en la medida en que comprendamos que Dios quiere acercarnos a él y quitar de nuestra vida todo lo que no concuerda con las exigencias de su santidad.

La imagen de la refinación también es empleada en relación con la Palabra de Dios. Las palabras del Señor son puras y perfectas. Son comparadas a la “plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces” (Salmo 12:6).

El Señor Jesús mismo, quien vino como hombre a la tierra, era perfectamente puro y santo. Podía decir a Dios: “Tú has probado mi corazón... me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión” (Salmo 17:3). Todos los sufrimientos a los cuales Cristo fue sometido no hicieron más que confirmar su pureza perfecta. ¡Bendito sea Dios por habernos dado tal Salvador!

Oseas 1-2 - 2 Corintios 11:1-15 - Salmo 106:32-39 - Proverbios 23:26-28