La Buena Semilla: Viernes 13 Septiembre
Viernes
13
Septiembre
El Verbo era Dios... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.
Juan 1:1, 14
He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.
Mateo 1:23
En él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
Colosenses 2:9
Pregunta en suspenso

El rey Salomón, conocido por su gran sabiduría, construyó un magnífico templo para Dios. Con motivo de su inauguración, sorprendido por la grandeza de Dios, Salomón exclamó: “¿Es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27).

La pregunta de Salomón permanecerá mucho tiempo sin respuesta. Pero mil años más tarde, en la ciudad de Belén, la virgen María trajo al mundo al niño Jesús, Dios “manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). En ese niño, Dios el Hijo vino a habitar en la tierra. Él nos revela su amor por sus criaturas y su deseo de estar presente con ellas. La pregunta recibe así una respuesta maravillosa.

Hoy Jesús ya no está en la tierra, él murió, resucitó y subió al cielo. Por haber dado su vida en la cruz, su sangre purifica de todo pecado al que cree en él. Así, ahora Dios puede morar, por su Espíritu, en cada creyente en la tierra, como en un templo (1 Corintios 6:19). Y, todos juntos, los creyentes constituyen la casa de Dios, una “morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22).

Por último, cuando el mundo actual haya dado lugar a nuevos cielos y una nueva tierra, leemos: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos” (Apocalipsis 21:3). Dios habitará eternamente con todos los redimidos por la sangre de Jesús.

2 Crónicas 29 - 2 Corintios 2 - Salmo 105:16-22 - Proverbios 23:9-11