La Buena Semilla: Sábado 7 Septiembre
Sábado
7
Septiembre
La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 6:23
Por gracia sois salvos por medio de la fe... pues es don de Dios.
Efesios 2:8
Culpable pero perdonado

Se cuenta que un soldado del ejército imperial fue condenado a muerte por haber cometido una falta muy grave. Su madre fue a implorar la gracia de Napoleón. Él le respondió que la justicia exigía la condena a muerte de su hijo.

–Yo no pido justicia, dijo la madre, ¡solo imploro su gracia!

–Su hijo no merece ninguna gracia, replicó Napoleón.

–Sir, dijo la madre, ¡no sería gracia si él la mereciera!

–Conmovido por este argumento, el emperador pronunció las palabras tan esperadas: «Entonces quiero hacerle gracia». Y la vida del soldado fue perdonada.

Esta anécdota pone en evidencia lo que es la gracia: un favor inmerecido respecto a los culpables. Sin embargo, la gracia de Dios no descansa sobre una decisión arbitraria. Ella se basa en el sacrificio de Cristo, quien llevó sobre sí mismo el castigo que nosotros merecíamos. ¿A quién se dirige? ¡A todos! Porque todo hombre comete faltas que merecen la condenación de Dios. Todos estamos condenados porque todos somos pecadores, tal es la ley de un Dios justo y santo.

Entonces, ¿cómo beneficiarnos de la gracia de Dios? Esta gracia no se puede obtener mediante nuestros esfuerzos ni méritos personales. Es el regalo de Dios para todos los que reconocen que son culpables ante él y merecen ser castigados. Esta gracia se obtiene por la fe en la obra de Jesucristo. Dios “cargó en él el pecado de todos nosotros... Por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:6, 5).

2 Crónicas 23 - 1 Corintios 14:1-19 - Salmo 104:5-13 - Proverbios 22:26-27