La Buena Semilla: Sábado 17 Agosto
Sábado
17
Agosto
Después volvió (Jesús) a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. Y al pasar, vio a Leví... sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme.
Marcos 2:13-14
Venid a mí... aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.
Mateo 11:28-29
La mirada de Jesús

Al principio del evangelio de Marcos, el Señor Jesús se encuentra en diversos lugares y en diferentes grupos de personas: en sinagogas, en la casa de Pedro, en las ciudades de Galilea, al borde del lago de Genezaret...

A pesar de que estaba rodeado de multitudes, Jesús distinguía a cada una de las personas. En la sinagoga liberó a un hombre poseído por un espíritu inmundo (cap. 1:23-27). En la casa de Pedro sanó a la suegra de este (v. 29-31). Cuando pasaba por Galilea sanó a un leproso (v. 40-42). Al borde del lago, rodeado por la multitud, vio a Leví sentado en su lugar de trabajo, en la oficina de cobro de impuestos (cap. 2:13-14). Conocía los pensamientos de Leví. Sabía que estaba dispuesto a arrepentirse. El simple llamado: “Sígueme”, fue recibido con una respuesta positiva e inmediata.

En nuestras actividades cotidianas, a menudo también estamos perdidos en medio de la multitud. Quizá somos muchos en nuestro lugar de trabajo, de estudio, o en la calle... Podemos creer que nadie nos ve, y también es posible que nadie se preocupe por nosotros. Pero hoy, como entonces, Jesús me ve en medio de la multitud. Conoce mi corazón y me dirige un llamado personal:

–Ven a mí y aprende a conocerme.

–Sígueme en el camino que lleva a la vida. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

Unas mujeres... las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro... pero a él (Jesús) no le vieron.

2 Crónicas 1-2 - Lucas 22:24-46 - Salmo 95:6-11 - Proverbios 21:19-20