La Buena Semilla: Sábado 3 Agosto
Sábado
3
Agosto
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.
Salmo 139:14
Todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible...
1 Tesalonicenses 5:23
Obra maestra de la creación

Después de haber creado los seres vivos que pueblan los mares, el aire y la tierra, Dios creó al hombre, obra maestra de una creación perfecta. Sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un “ser viviente” (Génesis 2:7). Este soplo divino hizo del hombre una criatura especial, distinta, y la ubicó por encima de los animales.

El hombre es una criatura maravillosa, posee un cuerpo –parte material de su ser, en relación con el mundo exterior–, un espíritu y un alma, los cuales constituyen la parte espiritual, inmortal, responsable e inteligente del hombre. Gracias a su espíritu, el hombre puede entrar en relación con su Creador (cosa que los animales no pueden hacer).

El cuerpo humano es admirable. Las facultades del alma y del espíritu también lo son. El hombre piensa, reflexiona, razona, estudia, compara... Está dotado de una memoria, tiene deseos, decide, hace proyectos, siente, ama, es feliz, espera...

Desde el principio, Dios quiso establecer una relación con el hombre. Pero esta relación fue dañada por el pecado, y la humanidad entera dio la espalda a Dios.

Jesús vino y dio su vida en la cruz para reconciliar al hombre con Dios. Él da una nueva vida a todos los que creen en él: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17). Los introduce en una nueva relación mucho más íntima: la de hijos de Dios (Juan 1:12). Renueva sus pensamientos, sus corazones, sus espíritus. Libera sus conciencias.

1 Crónicas 16 - Lucas 13:18-35 - Salmo 90:1-6 - Proverbios 20:22