La Buena Semilla: Martes 30 Julio
Martes
30
Julio
Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.
Eclesiastés 7:3
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
2 Corintios 7:10
Mejor es la tristeza según Dios (9)

Hay una risa sana y feliz, pero también hay cierta risa que intenta huir de la realidad. Ahora bien, cuando sobreviene la aflicción, es inútil esconderla, pues la felicidad no se encuentra en la evasiva, sino en la lucidez. No se trata de buscar la tristeza por sí misma, ni de condenar la risa, más bien hay una manera positiva de asumir el sufrimiento. La prueba nos conduce a hacernos verdaderas preguntas.

El dolor nos vuelve a centrar en el interior, nos hace reflexionar y preguntar sobre el verdadero sentido de nuestra vida. Hay, pues, una tristeza que conduce hacia el bien, esto es, al arrepentimiento: “Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). Produce un cambio en la vida, del cual uno no se arrepiente.

¿He conocido esa “tristeza según Dios”?

¿He tomado conciencia de que estaba perdido, condenado por la justicia de Dios? Allí comienza la vida espiritual. Debemos reconocer que actuando mal somos culpables. Es doloroso, a veces hace derramar lágrimas, pero es el camino hacia la paz con Dios, hacia el perdón y el reposo. Es el camino de la fe.

El creyente será sensible al dolor de los que lo rodean, será compasivo y comprensivo. A través del sufrimiento aprendemos a conocer al “Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3-4), y por medio de él también podemos consolar a los que están afligidos. “De la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación” (2 Corintios 1:5).

1 Crónicas 11 - Lucas 12:1-21 - Salmo 89:19-27 - Proverbios 20:14-15