La Buena Semilla: Lunes 29 Julio
Lunes
29
Julio
La palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
Isaías 40:8
No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.
Proverbios 30:6
¡Cuidado, peligro!

La Biblia es la Palabra de Dios. Podemos creer sin reservas todo lo que está escrito en ella, pues es la verdad (Juan 17:17).

Pero el peligro es agregar nuestras propias opiniones al texto divino haciéndole decir lo que no dice. Llegamos así a conclusiones falsas o a contradicciones. Pretendemos entonces que el texto bíblico no es verdadero o se contradice, ¡pero somos nosotros los mentirosos”!

Dios nos dice lo que es necesario para nuestra relación con él. Sin embargo, no nos dice absolutamente todo. A veces pone a prueba justamente nuestra fe, guardando silencio sobre algo que solo alimentaría nuestra curiosidad. El relato bíblico de la creación es un ejemplo de ello.

La Biblia no es una enciclopedia, es un mensaje divino que se dirige a nuestra conciencia y a nuestro corazón. Muchas enseñanzas engañosas provienen del hecho de que, incluso inconscientemente, se ha leído entre líneas. El texto bíblico es completamente verdadero, pero atengámonos a lo que está escrito allí. Cuando fue tentado por Satanás, Jesús respondió reiteradamente: “Escrito está...”, citando las Escrituras del Antiguo Testamento. Y el diablo tuvo que inclinarse ante la autoridad suprema de las Escrituras.

La Palabra de Dios constituye un apoyo firme, una referencia sólida, “la certidumbre de las palabras de verdad” (Proverbios 22:21).

Leámosla cuidadosamente, con una fe simple. Y guardémonos de agregar nuestros pensamientos personales al texto inspirado por el Espíritu del Dios de verdad.

1 Crónicas 10 - Lucas 11:29-54 - Salmo 89:15-18 - Proverbios 20:12-13