La Buena Semilla: Jueves 27 Junio
Jueves
27
Junio
Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza.
Salmo 40:4
(Jesús dijo:) Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Lucas 24:44
Felicidad de confiar en Dios

Cuando leemos en la Biblia un salmo descubrimos los sentimientos experimentados por el autor. Muchos salmos, como el Salmo 40 citado en el encabezamiento, son escritos proféticos que anuncian los padecimientos del Mesías, el Señor Jesús. Asimismo, al leerlos nos sentimos identificados en las diversas circunstancias de nuestra vida presente, ya sea en la tristeza o en el gozo.

En el Salmo 40 David evoca situaciones extremas de las que Dios lo sacó. A través de estas experiencias David nos habla anticipadamente de “los sufrimientos de Cristo” en la cruz (1 Pedro 1:11). Ese es el verdadero sentido de este salmo.

Nuestras vidas también encuentran su sentido a la luz de la vida de Cristo. Cuando atravesamos situaciones de angustia, podemos decirnos: «Jesús me precedió y estuvo allí conmigo». Por supuesto, Jesús nunca pecó, pero sufrió el peso y el castigo por nuestras faltas: “Me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades” (Salmo 40:12). Por eso él puede comprendernos y consolarnos, incluso cuando lloramos debido a nuestras faltas.

“Dios se inclinó a mí, y oyó mi clamor”, atestigua David (v. 1). No dudemos en invocar a Dios, en expresar ese clamor de la fe cuando estemos en “el pozo de la desesperación” (v. 2). Dios responde a quien le ora. Entonces brotará en nosotros esa dulce exclamación: “Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza”.

Daniel 1 - 2 Timoteo 3 - Salmo 77:1-9 - Proverbios 18:6-7