La Buena Semilla: Martes 23 Abril
Martes
23
Abril
Yo soy el Señor Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.
Isaías 48:17
Los guía al puerto que deseaban.
Salmo 107:30
Cuando el timón cambia de manos

Sabemos que la entrada de los barcos a los grandes puertos marítimos está reglamentada y es confiada imperativamente a un piloto local. Este sube al barco que está a punto de abordar y remplaza al hombre que está al timón hasta llegar al muelle. Dicho piloto conoce todas las particularidades del puerto en cuestión. El capitán del barco tiene, pues, también el más grande interés en dejar el timón al piloto. Así se ahorra angustias, retrasos e incluso riesgos de encallarse o naufragar.

Esta imagen es fácil de transportar a nuestra vida cristiana. Equivale a abandonar nuestra voluntad personal para entregar a Jesús la dirección de nuestra vida. Confiemos al gran “Piloto” la dirección de nuestra barca. Él desea ocuparse enteramente de nosotros para llevarnos sanos y salvos al puerto. Esto supone que le entreguemos el timón, es decir, dejar que su voluntad reemplace a la nuestra. A partir de entonces es Cristo quien dirige mi vida, y no yo. Mi responsabilidad es dejarlo obrar para su gloria y para mi bien. Si soy dócil, mi vida será útil en su mano.

Hay otro punto muy importante. El capitán que deja su nave en las manos del piloto del puerto debe confiar absolutamente en él. Yo también debo confiar en Dios, sabiendo que él “me favorece” (Salmo 57:2).

“Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmo 37:5).

“Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero el Señor pesa los espíritus. Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Prov. 16:2-3).

Ezequiel 45 - 2 Pedro 3 - Salmo 47 - Proverbios 14:9-10