La Buena Semilla: Miércoles 6 Marzo
Miércoles
6
Marzo
(Jesús dijo:) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto... Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Juan 15:1-2, 5
La vid verdadera

Los que viven en las regiones vitícolas saben que la vid (la planta) vive durante años, pero los pámpanos (las ramas) deben ser podados en invierno y necesitan cuidados durante todo el año. Su poda permite obtener racimos de mejor calidad.

En la Biblia, la vid y los pámpanos son una imagen del Señor Jesús y de los cristianos. Jesús es la fuente de vida, y los creyentes deben permanecer unidos a él para llevar fruto. Dios, el Padre, es el labrador, quien se ocupa de los creyentes a fin de que lleven más fruto.

Todo creyente es objeto de ese trabajo de poda. Las pruebas de la vida son instrumentos que el Padre emplea para aumentar nuestra capacidad de llevar fruto para su gloria. El Señor anima a sus discípulos a permanecer cerca de él, orando y escuchando su Palabra, la Biblia. Es la única forma de ser productivos para Dios.

¿Por qué el Señor dice que él es la “vid verdadera”? En el Antiguo Testamento está escrito: “Hiciste venir una vid de Egipto” (Salmo 80:8). Esta vid era Israel, el pueblo que Dios sacó de la esclavitud y eligió para que produjera fruto. Ese pueblo no escuchó a Dios. No podía ser llamado “la vid verdadera”. Este título fue reservado solo para el Señor Jesús. Él declaró ser esa vid cuando estaba a punto de ofrecerse a sí mismo en la cruz. Iba a dar su vida para poder ser la fuente de “savia” de vida para todos los que creen en él.

Ezequiel 1 - Hechos 13:26-52 - Salmo 30:6-12 - Proverbios 11:1-2