La Buena Semilla: Domingo 24 Febrero
Domingo
24
Febrero
(Jesús dijo:) Amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago.
Juan 14:31
La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?
Juan 18:11
La obediencia

Cuando salía a hacer las compras, pedí a Julia que ordenara su habitación. Al volver, un delicioso aroma a torta llenaba la casa. Julia había decidido sorprenderme. Sin embargo, su habitación estaba en el mismo estado que antes. Julia quería mostrar su cariño por su madre, pero en esto eligió no obedecer.

Antes de la cena, llamé a Gregorio para que pusiera la mesa. Me respondió refunfuñando y, aunque de mal humor, hizo el trabajo.

El día siguiente fue el turno de Paula. Llegó antes de la hora de la comida, puso la mesa y preguntó si podía ayudarme en otra cosa. Al igual que su hermano, ella puso la mesa... pero, ¡qué diferencia cuando el amor y la abnegación reinan en una familia! Nuestra naturaleza egoísta y orgullosa está al frente de esos duros combates para obedecer o hacerse obedecer. Solo el amor produce la obediencia gozosa.

Cuando Jesús vino al mundo, mostró su abnegación por su Padre en su vida de obediencia voluntaria. El amor era el motivo profundo. Hacer la voluntad de su Padre era su gozo. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado” (Salmo 40:8). Recibió de su Padre una aprobación sin reserva: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 17:5). Esa obediencia le costó caro: fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8).

Por su obediencia, Jesús abrió el camino de la salvación a todos, y “vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9).

2 Samuel 17 - Hechos 7:30-60 - Salmo 26:1-7 - Proverbios 10:15-16