La Buena Semilla: Jueves 31 Enero
Jueves
31
Enero
Padre, Señor del cielo y de la tierra... escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.
Lucas 10:21
El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría.
1 Corintios 1:21
Nacer de nuevo

En respuesta al hombre religioso que llegó a interrogarlo, Jesús pronunció estas fuertes frases: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” y “no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:3, 5). Un poco más tarde declaró a sus discípulos: “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). El Señor Jesús presenta a sus interlocutores un objetivo y una condición:

– el objetivo: entrar en el reino de Dios,

– la condición: nacer de nuevo, hacerse como un niño para poder entrar.

Todo ser humano se halla por nacimiento en el dominio natural del cual Dios es excluido por la pretensión humana al conocimiento. Incapaz de salir por sí mismo de este dominio, es invitado por Dios a poner su confianza, sin resistencia y sin razonamiento incrédulo, en la salvación que Cristo le ofrece. Es de alguna manera encontrar el frescor de la confianza que manifiesta tan espontáneamente un niño.

Notemos bien que hacerse como un niño no consiste en renunciar a la inteligencia, en aparentar inocencia o en jugar a ser adultos inmaduros. Es a la vez mucho más simple y más difícil: es confiar en Dios simplemente, creer lo que él ha dicho en su Palabra. ¿Hemos sabido callar en nosotros esa voz de la sabiduría humana para escuchar la sabiduría de Dios? ¿Hemos ido a Jesús con la simplicidad y la confianza de un niño para entrar en este dominio divino: el reino de Dios?

1 Samuel 25:1-22 - Mateo 20:1-15 - Salmo 18:25-30 - Proverbios 6:12-15