La Buena Semilla: Miércoles 2 Enero
Miércoles
2
Enero
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas.
Isaías 40:26
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Juan 1:1, 3
Inmensidad

A simple vista uno puede contar alrededor de tres mil estrellas, y estas solo representan una ínfima parte de la Vía Láctea, la galaxia a la cual pertenece la tierra. Los telescopios permiten ver otros cuerpos celestes más allá de nuestra galaxia. Se estima que existen cien mil millones de galaxias, y cada una cuenta con unos cien mil millones de estrellas. Estas cifras astronómicas sobrepasan nuestra comprensión y nos dan una idea del infinito poder de Aquel que creó todo el universo.

Pero, ¿cuáles eran los motivos y el objetivo del Creador todopoderoso? El amor de Dios dio origen a toda esta creación: Dios quería formar una familia de criaturas capaces de comunicarse con él. Así Dios creó al hombre y lo puso en el huerto del Edén.

Pero desde el comienzo de la humanidad, nuestra desobediencia rompió las felices relaciones del hombre con Dios. Entonces Dios mostró nuevamente su amor enviando a Jesucristo a la tierra para que todos los que lo aceptan como Salvador hagan parte de una nueva creación. “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). La Biblia nos dice que Dios nos amó desde antes de la fundación del mundo.

El pequeño número de estrellas que podemos percibir, entre los millones de millones que existen, nos da una idea de la débil percepción que tenemos del poder y del amor de Dios. ¿Cómo medir cuánto nos ama?

Rut 2 - Mateo 2 - Salmo 2:1-6 - Proverbios 1:7-9