La Buena Semilla: viernes 28 diciembre
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diciembre
El Hijo del Hombre (Jesús) no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Mateo 20:28
Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria.
1 Pedro 1:21
Un gran contraste

El Hijo de Dios se humilló y vino a la tierra tomando un cuerpo humano para acercarse a los hombres y salvarlos. Durante su vida demostró lo que Dios es: amor, luz, bondad, compasión... todo lo que Dios quería encontrar en los hombres. ¡Qué contraste entre la manera de ser o de actuar de Jesús y la nuestra!

– Nosotros buscamos la comodidad, pero Jesús nació en un establo y no tuvo domicilio fijo.

– Nosotros vamos tras la riqueza y los honores, pero Jesús decidió vivir en la pobreza y en la humildad.

– A nosotros nos gusta que nos vean en compañía de gente importante. Mas él se preocupó sobre todo de los desdichados y heridos por la vida.

El apóstol Pedro nos recuerda cómo fue la vida de Cristo: “No hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:22-23). Esta actitud denunciaba la de los hombres de su tiempo, por ello la gente no lo quiso y respondió con odio a su amor. ¡Lo crucificaron!

¡El contraste más grande se puede ver en la cruz! Cuando el odio de todos se ensañó contra él, la infinita profundidad del amor de Dios se manifestó a favor de nosotros, seres llenos de maldad. ¡Jesús llevó sobre sí mismo el castigo por nuestros pecados, por nuestros ultrajes a Dios!

Jueces 19 - Apocalipsis 20 - Salmo 148:1-8 - Proverbios 31:1-7