La Buena Semilla: jueves 27 diciembre
jueves
27
diciembre
He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:20
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Salmo 23:4
La soledad

– Cerca de la ventana de su cocina, una viuda anciana tejía. Solo el viejo reloj rompía el silencio cada vez que tocaba las horas. De vez en cuando dirigía su mirada hacia el sofá, donde su marido solía sentarse, y que ahora estaba vacío.

– Solo en su oficina, con las manos en la cabeza, un artesano al borde de la quiebra miraba una por una sus facturas no pagadas, y volvía a hacer sus cálculos.

– Solo en su habitación, en vísperas de un examen importante, un estudiante revisaba sus apuntes una última vez. Angustiado, pensaba en el día siguiente, cuando estaría solo ante una hoja en blanco.

Soledad, prueba, duelo, angustia, fracaso... son palabras que todos conocemos. El Señor nunca prometió a los suyos que las dificultades o las lágrimas les serían evitadas. En cambio, les prometió su compañía en los momentos difíciles.

Al principio de su ministerio, el apóstol Pablo escuchó al Señor decirle: “No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo” (Hechos 18:9-10). Y al final de su vida, en la segunda carta a Timoteo, dio testimonio de que la promesa había sido cumplida: “El Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas” (2 Timoteo 4:17).

Si la vida lo maltrata, nunca olvide que Jesús lo ama. Él sabe que usted necesita su compañía, y nunca lo dejará solo.

“No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:1-2).

Jueces 18 - Apocalipsis 19:11-21 - Salmo 147:12-20 - Proverbios 30:32-33