La Buena Semilla: Miércoles 26 Diciembre
Miércoles
26
Diciembre
Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret... este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Hechos 10:38
Jesús de Nazaret, el despreciado

Cuando José y María, junto con el niño Jesús, regresaron de Egipto, a donde habían huido de la persecución de Herodes, se radicaron en Nazaret. Allí vivió Jesús sus primeros años. Estaba sumiso a sus padres y “crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52).

Hasta la edad de más o menos treinta años, Jesús ejerció la profesión de carpintero. El día sábado iba regularmente a la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:16). Dicha ciudad no tenía buena reputación entre los judíos, como lo prueba esta pregunta: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan 1:46). Así el Salvador fue menospreciado ya debido al lugar donde pasó su infancia.

Después de haber sido bautizado en el Jordán, Dios lo saludó mediante una voz procedente del cielo: “Este es mi Hijo amado” (Mateo 3:17). Jesús regresó a Nazaret y allí enseñó en la sinagoga. Todos estaban sorprendidos por sus palabras de gracia; pero no le creyeron ni lo recibieron como el Mesías. Precisamente en ese pueblo, donde lo conocían desde niño, el Señor Jesús fue despreciado y dejado de lado: “Le echaron fuera de la ciudad” (Lucas 4:29). Incluso quisieron matarlo, pero se les escapó.

De hecho, la profecía de Isaías se cumplió: “Fue menospreciado, y no lo estimamos” (Isaías 53:3).

Pero Jesús, después de haber vivido humildemente, después de sufrir y dar su vida en la cruz para salvar a los pecadores, ¡resucitó! Ahora vive eternamente en la gloria del cielo.

Jueces 17 - Apocalipsis 19:1-10 - Salmo 147:7-11 - Proverbios 30:29-31