La Buena Semilla: Martes 25 Diciembre
Martes
25
Diciembre
Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
Lucas 2:12-14
Un nacimiento sin igual

¿Por qué los ángeles se manifestaron en la tierra con motivo de este acontecimiento, aparentemente tan común como el nacimiento de un niño? ¿Era el primogénito de un gran rey, nacido en el lujo de un palacio? ¡No! El niño que María, una joven de humilde condición, había dado a luz era considerado como el hijo de un modesto carpintero. Estaba acostado en un pesebre, especie de cajón donde comen las bestias.

Entonces, ¿por qué aparecieron los ángeles? ¿Por qué rindieron tan maravillosa alabanza?

–Porque se trataba del acontecimiento más extraordinario desde la creación del mundo: Dios se acercó al hombre, a su criatura, en la persona de su Hijo, quien tomó un cuerpo semejante al nuestro.

–La gloria de Dios no solo se ve claramente en la creación del universo, sino también en los planes de gracia hacia los seres humanos. El mensaje de paz se dirige a todos: ¡reconcíliense con Dios! Dios quiere morar con los hombres y compartir sus pensamientos con ellos.

Más tarde sería necesario que ese niño, ya adulto, se presentara como víctima sin defecto para llevar nuestros pecados y dar su vida en la cruz. Pero nada de esto hubiese sido posible sin la venida del Señor Jesús a la tierra. Supremo acto de amor de Jesús, Dios manifestado en carne, quien nació en la pobreza en Belén.

Cristo “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Jueces 16 - Apocalipsis 18 - Salmo 147:1-6 - Proverbios 30:24-28