La Buena Semilla: Domingo 16 Diciembre
Domingo
16
Diciembre
Dios es amor.
1 Juan 4:8
Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo.
Romanos 5:10
¿De quién es la culpa?

Acababa de producirse la catástrofe. Adán y Eva habían escuchado las mentiras de Satanás, quien ponía en duda la palabra de Dios. Desobedecieron a Dios. Entonces tuvieron miedo y se escondieron de él. Pero Dios los buscó e hizo preguntas a Adán sobre lo que había sucedido. La respuesta es significativa: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12). En otras palabras, Adán echó la culpa primero a Dios y luego a su mujer.

¡Hoy el hombre tiene la misma actitud frente a Dios! El sufrimiento es la consecuencia directa del pecado del hombre. Sin embargo, nuestro primer reflejo es acusar a Dios. Las guerras que destruyen el mundo muestran que el hombre se alejó del Dios de amor. ¿Debemos echarle la culpa si poblaciones enteras se destruyen, si los niños sufren? Muchas personas mueren de hambre mientras otras despilfarran. Todos esos males son la consecuencia de la rebelión contra Dios. ¿Haremos responsable a Dios por nuestra mala administración de los recursos naturales?

Y si Dios habla a la humanidad mediante catástrofes naturales, ¿no será para llamarla a volverse a él? Sin embargo, más que nunca, el hombre pone a su Creador en el banquillo de los acusados. ¡En su locura se permite pedirle cuentas!

A pesar de todo, Dios ama a su criatura que se rebeló contra él. Para liberarla de las consecuencias del pecado, sacrificó a su propio Hijo. Lo castigó en la cruz en nuestro lugar, para poder perdonarnos. En vez de acusar a Dios, confesémosle nuestro pecado, nuestro alejamiento, nuestra desobediencia, y aceptemos su gracia.

Jueces 8 - Apocalipsis 9 - Salmo 143:1-6 - Proverbios 30:1-4