La Buena Semilla: Sábado 8 Diciembre
Sábado
8
Diciembre
En quien (Jesús) tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.
Efesios 1:7
El Cristo Redentor

La bahía de Río de Janeiro es un lugar magnífico. La ciudad, con más de seis millones de habitantes, está dominada por la gigantesca estatua del Cristo Redentor. Con sus treinta y ocho metros de altura, se convirtió en el emblema de la ciudad.

Como las cruces erigidas en las encrucijadas de los caminos, la estatua forma parte del paisaje. Y entre los habitantes de la ciudad que la miran con indiferencia, o entre los millares de personas que visitan el monumento cada año, ¿cuántos saben por qué el título de “Redentor” está asociado al de “Cristo”?

La palabra “redentor” significa «el que rescata». Y la Biblia nos explica por qué se aplica a Cristo. Jesús, el Hijo de Dios, tomó nuestra naturaleza humana. Dios lo había anunciado, escogido y enviado para que se ocupase del hombre y lo bendijese. Vivió en la tierra sin cometer pecado. Hizo el bien, se compadeció y se solidarizó con los sufrimientos del hombre. ¿Cuál fue el final de su vida perfecta? ¡La crucifixión!

Después de la resurrección de Cristo, el apóstol Pedro afirmó: “A este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Jesús soportó en la cruz el juicio de Dios por nuestros pecados. Pagó nuestro rescate y pronunció está expresión de un valor infinito: “Consumado es” (Juan 19:30). El que cree en el valor de este rescate pagado por Cristo es redimido, liberado.

El mensaje de Cristo Redentor y de su cruz, ¿le parece sin sentido, lo considera una locura? Sin embargo, aún hoy es el “poder de Dios” que ilumina y libera a todo el que lo recibe (1 Corintios 1:18).

Jueces 1:22-36 - Apocalipsis 2:1-17 - Salmo 139:7-12 - Proverbios 29:13-14