La Buena Semilla: Lunes 19 Noviembre
Lunes
19
Noviembre
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.
Lucas 18:1
Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.
Colosenses 4:2
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre.
Mateo 6:6
¿Cómo orar?

Para orar es preferible estar en un lugar tranquilo, pero podemos orar en todo tiempo y en todo lugar. ¡Nos dirigimos a Dios! Él está ahí, a nuestro lado, como un Padre que nos escucha. Hablémosle en voz alta o interiormente, a nuestra manera, de forma sencilla. Oremos desde lo más profundo de nuestro interior, con sinceridad, pues es necesario que la oración venga del corazón.

La oración no consiste en enumerar una lista de necesidades espirituales o materiales. Se trata más bien de un diálogo en una relación de confianza con mi Dios, mi Padre. La oración puede tener diferentes caracteres, según lo que expreso a Dios. Podemos:

– adorar al reconocer la grandeza de Dios en la naturaleza, y aún mucho más en la obra de Jesucristo;

– reconocer nuestros pecados y confesarlos sin ocultar nada;

– darle las gracias por todo lo que el Señor nos da, incluso lo que parece natural;

– pedir expresando con simplicidad nuestras necesidades, nuestras preocupaciones;

– interceder por los demás;

– escuchar las respuestas de nuestro Dios. No es que nos hable de forma audible, sino que el Espíritu Santo “habla” a la mente del cristiano, en la tranquilidad de esos momentos de intercambio con él. Dios también nos habla, y sobre todo mediante versículos de la Biblia que pueden venir a nuestra memoria o, por supuesto, cuando la leemos.

Josué 8 - Hebreos 9:15-28 - Salmo 128 - Proverbios 28:3-4