La Buena Semilla: jueves 15 noviembre
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Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios.
Hebreos 11:24-26
La elección de la fe

Cuando Moisés todavía estaba con sus padres, estos lo educaron conforme a su fe. Luego, desde muy joven, tuvo que ir a vivir en la corte del Faraón. ¿Olvidaría las convicciones y las enseñanzas de sus padres?

La fe no se hereda. Incluso si un joven tiene padres cristianos, debe arrepentirse personalmente, ir al Señor y tomar la decisión de la fe. Tendrá que tomar decisiones que comprometan toda su vida, y las tomará por la fe, es decir, con el profundo deseo de comprender y seguir el camino que Dios le trazó.

Cuando llegó a la edad adulta, Moisés tomó una posición clara y sin compromisos en favor del pueblo de Dios. Era consciente de que renunciaba a una vida lujosa, de riquezas y de poder en la corte del rey. Pero escogió “ser maltratado con el pueblo de Dios”, prefirió “el vituperio de Cristo”. Solo por la fe pudo estimar el verdadero valor de lo que escogió, pues humanamente hablando era un gran sacrificio renunciar a la corte del Faraón.

Su fe le mostró que “los deleites” del pecado en la corte del rey serían “temporales”. Por lo tanto no se dejó deslumbrar por “los tesoros de los egipcios”. Una vida de comunión con Dios y con su pueblo tenía mucho más valor para él; la consideraba como las “mayores riquezas”.

¿Qué valor tiene para nosotros la aprobación de Dios en nuestra vida?

Josué 4 - Hebreos 7:1-17 - Salmo 124 - Proverbios 27:19-20