La Buena Semilla: Domingo 21 Octubre
Domingo
21
Octubre
Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.
Hebreos 9:27
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Juan 11:25
¡El Evangelio es para los vivos!

Muchas personas esperan que los demás se ocupen de su alma después de la muerte. Algunos que han sido indiferentes a ese asunto durante su vida, conscientes de que les queda poco tiempo de vida, dejan instrucciones sobre su entierro e incluso sobre la ceremonia religiosa. En esta será conveniente evocar los temas principales: Dios, la eternidad, el perdón de pecados, la gracia y la vida eterna. Pero, desgraciadamente, el difunto no podrá aprovechar esta predicación.

En cuanto a los que lo acompañan hasta la tumba, ¡razonan exactamente igual que el difunto cuando estaba vivo! «Estamos vivos, se dicen. ¡El más allá todavía no nos concierne! El Evangelio es cosa de muertos; nos preocuparemos por ello lo más tarde posible, cuando nos toque pasar al otro lado».

Pero que nadie se engañe, porque entonces será demasiado tarde. El más hermoso elogio fúnebre pronunciado ante el ataúd no podrá cambiar en nada el destino del difunto. A menudo vemos en las participaciones de defunción: «Ore por él», u «Ore por su alma». Es una ilusión, porque si aquel a quien se entierra no aceptó la salvación y la gracia de Dios durante su vida, ya no tendrá la ocasión de hacerlo en el más allá.

El Evangelio no es para los muertos, sino para los vivos, es para usted. ¡Sí, escúchelo! ¡Dios le habla! “He aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

Deuteronomio 15 - Juan 9 - Salmo 119:9-16 - Proverbios 25:25-26