La Buena Semilla: martes 18 septiembre
martes
18
septiembre
El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Génesis 2:7
Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo.
2 Corintios 5:18
Nuestra relación con Dios

¿Quién es el hombre? No es solo un conjunto de átomos cuya complejidad sobrepasa el entendimiento, sino que está dotado de un espíritu, el «soplo de Dios», porque fue creado a la imagen de Dios. Piensa, desea, comunica, crea... Y todo esto tiene sentido porque es un reflejo de la naturaleza de Dios y no solo el resultado de procesos fisiológicos.

Nuestra relación con Dios, rota debido a la desobediencia del hombre, no puede ser restablecida mediante razonamientos que provienen de la mente humana. Dios quiere revelarse al hombre, ¡él es quien toma la iniciativa! Hoy lo hace mediante su Palabra, la Biblia, las Santas Escrituras.

Así Dios nos anuncia que encontró un camino de reconciliación con el hombre. Para ello dio a su Hijo Jesucristo, quien murió en la cruz para expiar el pecado que nos separaba de Dios. Luego lo resucitó: Jesús está vivo, está a la diestra de Dios. Por la fe en Jesucristo todo ser humano puede restablecer la relación con su Creador. Entonces el creyente deseará honrar y servir a su Dios, porque fue creado “en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

Este es el sentido de la vida del cristiano. Es una vida que vale la pena vivir plenamente. “Para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21), decía el apóstol Pablo. Cristianos, cada uno podemos experimentarlo.

Jeremías 49:23-39 - 2 Corintios 7 - Salmo 106:13-18 - Proverbios 23:19-21